Si, de hecho es un gran método para poder disfrutar de todo el sabor de una trufa fresca fuera de temporada (desde diciembre hasta marzo).

Es recomendable envolver las trufas en papel film o papel de aluminio antes de introducirlas en las bolsas especiales de congelación. De este modo podremos seguir disfrutando de la trufa en nuestros platos durante un año manteniendo sus aromas.

Justo en el momento de consumirla se deberá sacar la trufa del congelador, retirar ligeramente su envoltorio y rallar o laminar la cantidad que queramos directamente sobre el plato. Una vez hayamos terminado de utilizarla la guardaremos inmediatamente en el congelador adecuadamente envuelta, pudiendo repetir esta operación cuantas veces sean necesarias hasta terminar la trufa.


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