Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se estima que aproximadamente un tercio de los alimentos producidos a nivel mundial se pierden o se desperdician. Acabar con el desperdicio alimentario está en cada unx de nosotrxs. Primero y para ello es necesario entender y poner en valor aquello que nos nutre y nos alimenta. Desde nuestro día a día podemos tomar conciencia del desperdicio de alimentos y empezar a cambiar nuestros hábitos alimentarios para apoyar en un cambio más necesario hacia un horizonte más sostenible. Y para ello te mostramos tres sencillas prácticas para acabar con el desperdicio alimentario.

¡Imaginación al poder!

Las partes sobrantes de algunos vegetales que normalmente desechamos suelen ser comestibles. Nuestra recomendación es que las guardes para poder convertirlas en una rica salsa o en un rico caldo de verduras, por ejemplo. En este último caso puedes ir almacenando los restos de verduras en un bol o bandeja en el congelador hasta que tengas una cantidad suficiente. (También tienes la opción de darle un chute de energía a los tallos de tus vegetales poniéndolos en tarros de cristal reciclados con un poco de agua. En pocos días podrás ver cómo van creciendo)

Alarga la vida de tus frutas y verduras

Las hojas verdes de los vegetales son sensibles al aire y la sequedad de los frigoríficos. Un tip para mantener su frescura es lavarlas debajo del grifo, escurrirlas bien y almacenarlas en un recipiente hermético con un paño en el fondo para que vaya absorbiendo el exceso de agua. Otra forma de conservar las verduras de hoja verde como son lechugas, espinacas y otras verduras es envolverlas en un paño de algodón después de haberlas mojado ligeramente con agua. El brócoli, la zanahoria y algunas hierbas frescas como por ejemplo el perejil se pueden introducir en un tarro con agua antes de guardarlas en el frigorífico. Las setas y algunas frutas de pequeño tamaño como las uvas, los higos y los frutos rojos puedes introducirse en bolsas de tela.

Dale caña al Batch cooking

Y por último de nuestras 3 sencillas prácticas para empezar a combatir el desperdicio alimentario os presentamos el Batch Cooking para lxs que no lo conozcáis. Esta práctica consiste en cocinar un día en grandes cantidades para tener un menú semanal que te permita comer de forma saludable empleando el menor tiempo posible. De esta manera optimizamos al máximo el uso de la energía utilizada en la preparación de los alimentos y, al mismo tiempo, evitamos tener que tirar comida, puesto que solo cocinarás aquello que has planificado en tu menú de la semana. Lo primero que hay que hacer es elaborar un menú diario. Nuestra recomendación es que lo hagas por ejemplo de lunes a viernes, y dejando el fin de semana sin programar pudiendo de esa manera cocinar algo especial que te apetezca o salir a comer fuera sin que haya un excedente de comida que acabemos tirando. Prioriza los alimentos que ya tengas en casa y, si es necesario, añade a la lista de la compra aquello que necesites. A este sistema se le llama “hacer la lista de la compra inversa” y su objetivo principal es partir de lo que ya tenemos en nuestras despensas y neveras para evitar el desperdicio y, a la vez, ahorrar dinero 😉

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